Empecé con 16 años, ladrillo a ladrillo, dentro de Jowke. Antes de pensar en producir, pasé por todos los puestos que sostienen este negocio: montaje, operación, ritmo de la noche y lo que no se ve cuando las luces están encendidas.
Ese recorrido me dio algo que no se aprende desde fuera: criterio real. Entender cómo funciona una noche desde dentro, qué falla cuando falla y qué hace que todo encaje. No hablo desde la teoría. Hablo desde haberlo vivido en cada nivel del proceso.
Ese punto es en el que está casi todo el mundo cuando empieza. Te mueves, haces cosas, pruebas, pero en el fondo sientes que vas a ciegas. Que dependes demasiado de otros y que no tienes el control real de lo que pasa.